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Paulina Zamora

Siempre no fui bibliotecaria. Hago fotos, escribo y socializo con Agnes, mi gata.
Casi en todos lados soy @evaerendira
nofuibibliotecaria:

Mantengo un permanente idilio con mi ciudad natal, en provincia: amor y hate.
Durante algunos meses, hace un año, me puse a documentar experiencias y rasgos únicos de mi pueblo.
Aquí posando un par de cañeros que llevaban su cosecha al ingenio azucarero, en las famosísimas “despeinadas” (camiones).

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Mantengo un permanente idilio con mi ciudad natal, en provincia: amor y hate.

Durante algunos meses, hace un año, me puse a documentar experiencias y rasgos únicos de mi pueblo.

Aquí posando un par de cañeros que llevaban su cosecha al ingenio azucarero, en las famosísimas “despeinadas” (camiones).

evaerendira:

© Paulina Zamora

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© Paulina Zamora

(via nofuibibliotecaria)

nofuibibliotecaria:

When Alex came to my apartment <3
Instagram/evaerendira

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When Alex came to my apartment <3

Instagram/evaerendira

nofuibibliotecaria:

Maga in the woods.
nofuibibliotecaria:

Eyes on me
Instagram/evaerendira
nofuibibliotecaria:

El taxista | 2013
Es suficiente con marcar su número y decir: “¿Puedes pasar por mí?”. Este se ha convertido en el ritual cuando salgo de trabajar diariamente casi a media noche. El taxista, ese personaje cotidiano, es el hombre que veo con más frecuencia, el que me lleva a casa y el que, en un vistazo advierte cómo me fue y cómo terminó mi día.
[…] En una temporada en la que evitaba socializar lo más, preferí su compañía: para platicar, para salir a tomar café en el autoservicio de 24 horas, para ir a cenar, para prácticas de fotografía donde me obsesiono en obtener el fiel retrato (en las que ha sido mi modelo cuando exploro nuevos lugares), para recorrer la ciudad en la lluvia mientras fumo. Le llamo para que me lleve de un lado a otro en la noche, o que pase a recogerme al bar donde me gusta ir a escuchar música en vivo. Una vez a la semana reanudamos las clases de manejo, y con un café en la barriga conduzco rudimentariamente su coche en un bulevar de madrugada.
En el trayecto a casa, no todas las veces entablamos plática. Es muy divertido que todo lo mío le resultan locuras, y todo lo de él me viene también un poco loco. Eso es lo atractivo de la diversidad en la vida y en las personas; por ejemplo todos los días le pregunto ahora qué dejaron olvidado en su coche y que me haga el favor de coleccionarlo (llaveros, aretes, encendedores, tickets, etc.) y muchas otras situaciones que alimentan mi curiosidad.

Debo admitir que los últimos meses lo he preferido a otras personas. ¿Por qué? Apenas lo advierto, es la cobardía a enfrentarme a quienes me han conocido por años, es muy cómodo refugiarse en la convivencia con alguien que apenas sabe de ti y que no te exige como lo harían tus allegados. Es un escape a todas las voces que demandan ser lo que de momento no eres.
eva-erendira.blogspot.mx/2013/11/el-taxista.html

nofuibibliotecaria:

El taxista | 2013

Es suficiente con marcar su número y decir: “¿Puedes pasar por mí?”. Este se ha convertido en el ritual cuando salgo de trabajar diariamente casi a media noche. El taxista, ese personaje cotidiano, es el hombre que veo con más frecuencia, el que me lleva a casa y el que, en un vistazo advierte cómo me fue y cómo terminó mi día.

[…] En una temporada en la que evitaba socializar lo más, preferí su compañía: para platicar, para salir a tomar café en el autoservicio de 24 horas, para ir a cenar, para prácticas de fotografía donde me obsesiono en obtener el fiel retrato (en las que ha sido mi modelo cuando exploro nuevos lugares), para recorrer la ciudad en la lluvia mientras fumo. Le llamo para que me lleve de un lado a otro en la noche, o que pase a recogerme al bar donde me gusta ir a escuchar música en vivo. Una vez a la semana reanudamos las clases de manejo, y con un café en la barriga conduzco rudimentariamente su coche en un bulevar de madrugada.

En el trayecto a casa, no todas las veces entablamos plática. Es muy divertido que todo lo mío le resultan locuras, y todo lo de él me viene también un poco loco. Eso es lo atractivo de la diversidad en la vida y en las personas; por ejemplo todos los días le pregunto ahora qué dejaron olvidado en su coche y que me haga el favor de coleccionarlo (llaveros, aretes, encendedores, tickets, etc.) y muchas otras situaciones que alimentan mi curiosidad.

Debo admitir que los últimos meses lo he preferido a otras personas. ¿Por qué? Apenas lo advierto, es la cobardía a enfrentarme a quienes me han conocido por años, es muy cómodo refugiarse en la convivencia con alguien que apenas sabe de ti y que no te exige como lo harían tus allegados. Es un escape a todas las voces que demandan ser lo que de momento no eres.

eva-erendira.blogspot.mx/2013/11/el-taxista.html

Tortas self portrait | Feb. 2014

Tortas self portrait | Feb. 2014

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